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Número 71º - Diciembre 2.005


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EL WAGNER AMERICANO DE KEMPE (2)

Por Angel Riego Cue. Lee su Curriculum.

          

Continuando con las grabaciones wagnerianas que se conservan de la actividad de Rudolf Kempe en el "Met" neoyorkino, y de las que hace dos meses presentábamos en esta revista un Tannhäuser de 1955, llega ahora el turno de hablar de un Tristán e Isolda del mismo año, que completa el panorama de las obras de Wagner que se conservan dirigidas por el gran maestro alemán; como en el caso antes citado, se trata de una obra que Kempe nunca grabó en registro "oficial", por lo que hay que recurrir a estas tomas "privadas", obviamente con sonido deficiente, para conocer cómo dirigía estas obras quien ha pasado a la historia como "el wagneriano más grande de su generación".

Si en el caso del Tannhäuser de enero de 1955 concluíamos que esa representación merecía un puesto entre las grandes de la posguerra, en este Tristán (inédito hasta ahora) no podemos decir lo mismo, y la razón no se debe a la falta de calidad de cantantes o dirección, ni siquiera a su sonido (que es ciertamente pobre, por debajo de lo que se conserva de Bayreuth de la misma época). El gran problema de esta grabación son los cortes que se hicieron en el teatro para que la obra durase menos. El primer acto está aún completo, pero los actos 2º y 3º se quedan cada uno en 54 minutos (es decir, cada acto pierde unos 20 minutos de música).

Una relación detallada de los cortes efectuados, para quien le interese, sería la siguiente, comenzando por los del 2º acto: en el dúo se practica un corte muy habitual en la época, llevándose por delante 9 intervenciones de Tristán e Isolda: cuando Tristán debería decir "Dem Tage! Dem tückischen Tage" en su lugar el texto salta a Isolda diciendo "Doch es rächte". Además, el dúo añade otro corte menos habitual, cuando Isolda debería decir "Tag und Tod" en su lugar Tristán acomete su "So starben wir, um ungettrent", es decir, se suprimen otras 5 intervenciones, que son las que contienen las disertaciones sobre la partícula "e" que une a Tristán "e" Isolda. Por último, en el monólogo de Marke se suprimen 26 versos, donde tenía que venir la frase "Wozu die Dienste ohne Zahl" en su lugar salta a "Dies wundervolle Weib".

En cuanto al acto 3º, hay nada menos que cinco cortes, todos ellos hechos aparentemente para "aligerar" los monólogos de los personajes. Tres de ellos corresponden a monólogos de Tristán: en su primer monólogo se suprimen 21 versos, en vez de "Isolde noch im Reich der Sonne!" salta a "Ach Isolde, süsse Holde!" (este corte también era relativamente frecuente); y en su tercer monólogo hay dos cortes, uno el de los 12 primeros versos (empieza el monólogo en "Die alte Weise") y otro de 13 versos y medio, enlazando cuando dice "Der Trank! Der Trank! Der furchtbare Trank!" con la siguiente vez que aparece la "furchtbaren Trank". El siguiente corte prácticamente elimina el monólogo de Isolda cuando aparece, quedando reducido a los 2 primeros versos y a los 3 últimos, y el último deja casi inexistentes las dos intervenciones de Marke, pues se pasa del primer verso de la primera ("Tot denn alles! Alles tot!") al último verso de la segunda ("der Wahn häufte die Not") con lo que aparte de conseguir una inesperada rima, se elimina también la intervención intermedia de Brangäne.


A pesar del lastre que supone dirigir una partitura tan cortada, Kempe aún consigue una gran versión, que basta para acreditarle como uno de los grandes traductores que ha tenido la obra (quizás por debajo de Furtwängler o Kleiber-en vivo-, pero no inferior a un Reiner o un Jochum). Desde la delicadeza poética del Preludio, que enseguida "entra en calor" y nos introduce en el drama de una mujer que está dispuesta a suicidarse llevándose por delante al hombre que causó su desgracia, cuando llega el momento de la bebida del filtro, es de una tensión que llega a hacerse insoportable. Como también es un hallazgo el vertiginoso Preludio del 2º acto, que da paso a una escena entre Isolda y Brangäne de la máxima tensión (justificada por la situación de ese momento, que tantas veces se pinta tan "plácida") o un dúo arrebatador, donde la pasión corre sin freno. Por el contrario, el acto 3º es más intimista, más "camerístico", el Preludio carga poco las tintas, es más sutil, como si en el estado en que se halla Tristán ya no se pudiera derrochar energía, y en el Liebestod se vuelve a lo "poético" del Preludio del acto 1º.

El reparto es en líneas generales de gran nivel, aunque los protagonistas repiten de ediciones ya conocidas. La Isolda de Astrid Varnay se conocía ya por su interpretación de Bayreuth en 1953, dirigida por Jochum; teníamos ahí a la Isolda más vengativa, más crispada en el acto 1º (cuando Tristán es aún "su enemigo"). En el 2º acto, cuando de trataba de expresar dulzura, siendo excelente, no llegaba al nivel referencial del 1º. Pues bien, en Nueva York encontramos un primer acto menos "vengativo" (podríamos decir que Isolda aún conserva cierta "dulzura femenina") y en cambio un 2º realmente arrebatado de pasión, casi nos parece estar escuchando a una Carmen más que a una Isolda. Dos concepciones diferentes (y cuya diferencia podría deberse a que en Nueva York no estaba Wieland Wagner para darle instrucciones a Varnay), pero ambas de enorme interés; puestos a elegir, el mejor sonido decantaría la elección por la de Bayreuth.

De Set Svanholm como Tristán se han publicado al menos dos versiones (Met 1946, dirigida por Fritz Busch y Buenos Aires 1948, dirigiendo Erich Kleiber), y queda alguna más inédita, como la del Met de 1953 que supuso la retirada de Helen Traubel. Esta de 1955 es posterior a todas ellas, y lógicamente Svanholm aparece algo más gastado, pero aun así sigue siendo un Tristán impecable, que combina una voz auténticamente "heroica" con la capacidad de matización lírica, algo raro entonces y más aún ahora.

El Kurwenal de Josef Metternich ha merecido el honor de la foto de portada de estos discos; se trata de un Kurwenal que parece a veces más "señorial" que el propio Tristán, de cierta distante elegancia, lo que tal vez no fuera lo más adecuado al personaje. Blanche Thebom es una Brangäne de clase, a la que todos los aficionados recordarán por cantar ese papel en la grabación del Tristán dirigida por Furtwängler. Y Jerome Hines es un Marke majestuoso, su lamento nos suena más a "noble ofendido en su honor" que a "ser humano herido en sus sentimientos"; en todo caso, los cortes en la obra redujeron mucho su papel.

Hay que mencionar a los secundarios, que esta vez no están tan descuidados como en otras ocasiones en el Met, pues aunque el Marinero de Albert Da Costa deja mucho que desear, el Pastor de Paul Franke y el Piloto de Calvin Marsh son bastante dignos, y como Melot tenemos la curiosidad de escuchar a James McCracken, luego llamado a hacer papeles de protagonista; aunque no canta mal a Melot, puede parecer poco creíble que alguien de voz tan delicada sea un traidor. Los coros, como siempre, parecen de aficionados al lado de los de Bayreuth (aunque en esta obra su intervención es muy breve, y sea un reparo de menor importancia), y la orquesta también está por debajo de lo que luego llegarían a ser los conjuntos del Met.

En resumen, un Tristán que, dados los cortes y a toma de sonido, interesará solamente a wagnerianos coleccionistas, pero donde estos encontrarán alicientes que justifican más que de sobra el hacerse con él.


REFERENCIAS:

WAGNER: Tristán e Isolda
Astrid Varnay (Isolda), Set Svanholm (Tristán), Josef Metternich (Kurwenal), Blanche Thebom (Brangäne), Jerome Hines (Rey Marke), James McCracken (Melot), Paul Franke (Pastor), Albert Da Costa (Marinero), Calvin Marsh (Piloto).
Coros y Orquesta del Metropolitan Opera House, Nueva York.
Director: Rudolf Kempe.
Grabación: NY, 19-3-1955
WALHALL WLCD 0135 (3 CDs)



Distribuidor en España: LRMUSIC
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