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Número 23º - Diciembre 2.001


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AIRES DEL NORTE

Por Rubén Flórez Bande

          

EMI se decide a sacar un álbum "recopilatorio" de uno de sus últimos fichajes: el pianista noruego Leif Ove Andsnes (Karmoy, 1970). En él se recogen grabaciones del sello Virgin (filial de EMI) para el que Andsnes grabara desde 1990 a 1997, y de EMI, donde graba en exclusiva desde 1997.

Este pianista perteneciente a la "generación Kissin", tiene una carrera muy estudiada y meticulosa: no con un gran repertorio como puede tener el pianista ruso, todo lo contrario, pero con un estudio de la partitura asombroso, en todos los sentidos, y estos discos dejan constancia de ello, desde las obras como solista en las que crea una atmósfera intimista sorprendente, hasta las obras acompañadas con orquesta en las que que da muestra de una gran personalidad frente al piano.

En el Concierto para piano, Op.16 de Grieg (que fuera superventas en Noruega, en 1991, incluso superando a los grupos de pop), Ansdnes, pese a su corta edad -contaba 20 años cuando lo grabó-, muestra un alarde de conocimientos y de búsqueda de detalles en la partitura, que muchos pianistas a edades mayores no consiguen descifrar; no es nada mecánico, todo lo contrario, profundamente melódico, con un control de las agógicas y las dinámicas casi "Polliniana" y una lentitud y matizaciones en los trinos que recuerdan a los de Arrau. Pueden ser criticables sus bruscos "stacatto" o la arbitrariedad de elegir los "tempi" en algunas frases, pero eso va a seguir siendo "marca de la casa" durante toda su carrera. Lo que sí está fuera de lugar es el acompañamiento, una orquesta muy ruidosa (la Filarmónica de Bergen), con una dirección muy poco cuidada (Kitaienko) que recuerdan a la grabación que tienen del mismo concierto Zimerman y Karajan, en el que el pianista tocaba una cosa, y la orquesta -explosión tras explosión- tocaba otra.

También da Andsnes la talla en el Concierto para piano, trompeta y cuerdas, el opus 35 de Shostakovich. Aquí deja a un lado el virtuosismo, y se inclina más por el lado de la melodía y la expresividad de la obra, salvo en el último movimiento. A los tres primeros les da unos toques muy coloristas, resaltando sobre todo la meticulosidad con la que aborda el Lento, gracias a una concentración y un saber sacar todo lo que hay en la partitura que muy pocos pueden, entre esos pocos la Argerich; para ello se ayuda de su inmejorable técnica. A la trompeta está Hardenberger, todo un lujo. La sección de cuerdas de la Sinfónica de Birmingham y la dirección de Paavo Järvi (mucho mejor director que su padre) hacen un acompañamiento muy digno, y donde llegan a una máxima compenetración con el pianista es en el último movimiento: ¡de infarto!

El último concierto para piano que incluye este álbum es el Hob. XVIII:11 en Do mayor de Joseph Haydn, el más conocido de los del compositor austríaco. Su interpretación no es tan personal, ni tan intensa como la de una Argerich, ni tan "clasicista" como la de Ax. Andsnes le da un toque más romántico, más hacia lo que serán los conciertos de Beethoven, la digitación vulve a ser asombrosa, y el conocimiento del lenguaje de Haydn (del que también ha grabado algunas sonatas) se hace notar. La orquesta es la de Cámara Noruega, que el propio Andsnes dirige, a la que le da plena libertad (tampoco es que tenga mucho que decir la orquesta en estos conciertos, de todos es conocido la poca suerte que tuvo Haydn para introducirla en sus conciertos para piano) Solista y orquesta se entienden a la perfección.

En las obras para piano sólo, Andsnes, se crece aún más, en ellas se puede ver todo su conocimiento y todo su dominio del piano.

La Sonata 1.X.1905 de Janacek, como casi la totalidad de la obra pianística del compositor checo, requiere gran madurez en el intérprete. A lo largo de toda la obra aparecen distintos temas o referencias como: la impotencia ante el destino, el miedo, la amargura, la añoranza del pasado con sus alegres recuerdos .... Pues Andsnes, a pesar de su juventud consigue sacar todos esos detalles gracias a su concentración, sensibilidad y escrupuloso análisis de la partitura.

También sabe entresacar toda la ironía y juventud de la Bagatela-Humoresca de Nielsen, se escucha cómo disfruta con esta música, que conoce "al dedillo"; igual que en la selección de las Piezas Líricas de Grieg en las que exprime la música al máximo para sacarles todo su colorido, interpretaciones muy en la línea de Gilels o Pletnev, sin grandes virtuosismos.

El álbum se completa con un Vals Mefisto de Liszt, de poner al borde del asiento, curiosa la forma de abordar el "crescendo" final para que no nos dé mal; una selección de compositores escandinavos como Tveitt, Johansen y Saeverud con un profundo aire nacionalista, a las que Andsnes les da un aire romántico y deja planear sobre ellas la sombra de Grieg. Y para terminar se incluyen movimientos de la Fantasía, Op. 17 de Schuman, de los Intermezzi, Op. 117 de Brahms, de la Sonata Hob.XVI:32 de Haydn, de los cuales, sumando toda su duración, daría para haber incluido otra obra completa, pero que nos permite percibir, aunque sea mal, el repertorio del noruego.

En definitiva, un álbum que nos muestra a un pianista con una gran sensibilidad, que ha corrido no mucho, pero estudiando todos sus pasos, y que sin duda tendrá mucho que decir aún.



REFERENCIAS:

LEIF OVE ANDSNES-A PORTRAIT
Obras de: Grieg, Haydn, Shostakovich, Janacek, Liszt, Johansen, Tiveit, Nielsen, Rachmaninov, Saeverud, Schumann, Brahms.
Leif Ove Andsnes, piano. Diversas orquestas y directores. 1990-2000 DDD.
EMI 5 74789 2 (2 CDs)