Revista mensual de publicación en Internet
Número 22º - Noviembre 2.001


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Already It Is Dusk / Quasi una Fantasia
H.Górecki – Kronos Quartet.

Por Pablo Vázquez Gómez. Guionista y articulista.

 

  Górecki se moderniza:

H.M. Górecki, uno de los grandes compositores que más destacaron durante la transición musical contemporánea, se abriga ahora en estos nuevos tiempos bajo los sones más actuales del grupo de cuerda de San Francisco.

Cabe, antes de empezar a hablar más detalladamente de este trabajo (que va camino de los 10 años), hacer un repaso a la trayectoria de ambos, que no merece ningún desperdicio y representan dos épocas musicales muy adversas, al contrario de lo que pueda pensar otros. 

Henryk Mikolaj Górecki nació en Czernica (cerca de Rybnik, región de Silesia), Polonia, el 6 de Diciembre de 1.933.  En esa zona convivían pacíficamente  3 culturas: la checa, la germana, y la polaca, pero según el propio Górecki, la música checa y Szymanowski fueron los que más le influyeron. Con la inspiración de este último  y de otro antecesor, Bártok, empezaba su periplo musical, en el año 1.955, con 4 Preludes for piano o “Song for joy and Rythm”, de 1.956. Webern y Boulez le ayudarán también con su reminiscencia para fagocitar Epitafium (1.958) y la Sinfonía Nº1 (1.959), la primera de su saga más representativa y exitosa. Su trabajo “de madurez” (considerado así por unanimidad critica y aficionada) será Old Polish Music, del año 1.969. Será en esta década, en los 60, cuando el trabajo de Górecki ya comience a ser reconocido en todos los ámbitos (pese a que el éxito, aplicado al término musical, no se había citado aún con él) , junto al de otros músicos de su misma nacionalidad como Serocki o Penderecki, que formaban un cenáculo  llamado “Escuela Polaca de 1960” (paradójicamente, su propio país era quien más les daba la espalda) y que confluyeron a formar una vanguardia sonora ya por aquellos años, que se basaba en la elemental reducción de la música a su forma de sonido más pura, y que recibió nombres tales como (traducción del inglés) “composición sonorística” o “composición para sonido en masa”. La obra más representativa de estas teorías, y, como no, de Górecki, es Scontri, de 1.960, una pieza muy oscura que ya deja entrever por donde van encaminadas sus preferencias.

Pero, si ya Górecki y otros músicos del Este de Europa empezaban a ser considerados y tomados en serio, sin duda alguna la década de los 70 será la de la consagración definitiva y el bautismo musical internacional de Górecki. En esta época aparecen la Sinfonía Nº 2: “Copernican” (1.976);  la Sinfonía Nº 3:Sinfonía de las canciones apesadumbradas” (1.979); y el Beatus vir (1.979) obra de esquema un tanto pärtiano. Pero, sin duda, su 3ª Sinfonía será la que lleve a Górecki a su expansión definitiva y la adoración tardía en su país de origen (durante más de 10 años ha sido reconocida en Polonia y estudiada arduamente), ya que, el enorme éxito cosechado por ésta (que todavía sobrevive a día de hoy con reediciones en prácticamente todos los sellos de gran prestigio, como EMI, Naxos, etc.) le llevó a un estatus mundial con tratamiento de obra y compositor para la “Historia” (Musical, se entiende) y sorprendió a sus homólogos coetáneos, que veían sorprendidos como este difícil cambio estructural podía llegar a romper moldes y triunfar en no buenos tiempos para la música clásica, cosa que ellos no supieron aprovechar debido al rígido y encorsetado “seguimiento” de sus propias reglas.

En los años 80 la música de Górecki se llena de cambios en su pentagrama (en el tempo, la densidad, y la disonancia harmónica) lo que le llevarán a obras tales como “Lerchenmusik” (1.984) u otras más folklóricas basadas en la tradición musical polaca. Será también por estos tiempos cuando inicie su relación con el KQ, un grupo al que escuchó por casualidad y recibió entusiasmado la posibilidad de trabajar con ellos durante diversos viajes a los EE.UU. (como anécdota, cabe decir que, cuando llegó a NY, lo primero que le preguntó a su agente fue : “¿Dónde están las montañas?”), que terminó realizándose con “Already It Is Dusk” (String Quartet nº 1, Op.62), en el año 88, y, ya en el 91, “Quasi una Fantasia”, (String Quartet Nº 2, Op.64), aunque ambas se unificarían en un solo disco publicado por la casa Nonesuch (en su subdivisión Elektra) en el año 1.993.

Otros trabajos de los 90 son el “Concerto-Cantata” (1.992), y, mucho más reciente, su última publicación musical, “Sidus Polonorum” (1.997-2.000), obras corales.

En la actualidad, se encuentra trabajando de nuevo con el KQ a la espera de sacar un nuevo álbum acompañado de la “tenebrosa” sección de cuerda de este prolífico cuarteto .

Kronos Quartet es uno de los pocos grupos clásicos actuales (junto a Bang on a can, también de cuerda, o la ya retirada y muy recomendable, salvando las distancias, Penguin Cafe Orchestra, a la que puede otorgársele el título de pionera en estos campos) que conviven con un éxito relativo que les ha ayudado a seguir con su incomparable innovación artística durante casi 30 años. Este conjunto, fundado por David Harrington en el año 1.973 (un obsesionado del “tempo” musical, que le llevó a poner el nombre del dios griego del tiempo a su formación), ha trabajado con innumerables artistas y ha tocado todos los “palos” musicales durante su historia, desde Wagner a Glass, y no duda en acercarse a cualquier eclecticismo que le interese (étnica, rock, etc.), cosa que no siempre le ha beneficiado. Su último trabajo ha sido la BSO de “Réquiem por un sueño”,  de este mismo año. El cuarteto está formado por el ya citado David Harrington (violín), John Sherba (violín), Hank Dutt (viola), y Jennifer Culp (cello). En su amplia discografía existen más de 400 trabajos que han versionado, arreglado, etc., aunque la gran mayoría ni se han publicado. No hay que olvidarse que este grupo no compone, sino que interpreta y trabaja con obras de casi 54 autores diferentes que crean exclusivamente para ellos, a pesar de que siempre han reconocido que Terry Riley ha sido su principal inspiración y ayuda a la hora de definirse musicalmente (es con quien más cercanamente han trabajado junto a Górecki y a Glass). Además de esto, cada año dan más de 100 conciertos por todo el mundo, y han estado nominados en 5 ocasiones para los premios Grammy (ganándolo en 2, una por “White Man Sleeps” (1.987), junto a Kevin Nolans, y otra por “Winter Was Hard” (1.988)). Por estos momentos, además de atender a los cientos de ofertas y composiciones que se amontonan en su mesa, preparan el próximo disco con Górecki, que elevará a 3 sus colaboraciones, y puede que continúen con otro álbum étnico más (tras “Pieces of Africa”, de 1.992, y “Kronos Caravan”, del 2.000) para su dilatada carrera (no hay que olvidar que el grupo trabaja en exclusividad para el sello Nonesuch). 

EL DISCO:

Pongamos un pie en esta interesante grabación (ya que esta edición, como dije antes, está compuesta de 2 obras). En concreto, en el “Already It Is Dusk”. Es muy factible (y obvio, ya que lo ha compuesto en su totalidad) decir que todo el disco en sí está impregnado de la figura de Górecki, esto es, en lo referente al sonido que apreciamos y al uso de los instrumentos, que no hace perder el estilo inconfundible del Kronos, aunque solo se deja entrever en un par de temas muy alejados del compositor polaco (en su interpretación) en los cuales predomina un uso de la cuerda más rotundo y polivalente propio del cuarteto.

El primer y único tema (de “Already...) del encuentro inicial de estos compositores tan alejados entre sí lleva por título (y descripción para el oyente más experimentado): DECISO: MOLTO LENTO – TRANQUILLO; ALLEGRO DECISO – GRIDANDO; MARTELLANDO – TEMPESTOSO; MOLTO LENTO – TRANQUILÍSIMO (14:12). Y, tal como dice su nombre,  comienza (y continúa en la mayor parte de la pieza) con sonidos “lentos” muy propios de Górecki y de la época contemporánea, que hacen un tanto difusa la audición, y se alterna con el potente son de los violines (un tanto minimales) del Quartet, que rompen el punto en la grabación y hacen subir el ritmo de manera exagerada. El predominio de éstos se hace especialmente palpable allá por la mitad del tiempo total de esta pequeña muestra sonora, a pesar de que es finalmente Górecki el que se lleve la palma con sus sonidos tenues y casi silenciosos.

Posamos ya el otro pie que nos queda en la segunda parte de este disco, el “Quasi una Fantasia”, que está compuesto por 4 temas y que tiene una duración cercana a los 32 minutos.

Aquí comienza con un LARGO SOSTENUTO – MESTO (8:07), un sonido muy góreckiano que recuerda y hasta nos lleva a dudar (de no ser por la cuerda que se oye de trasfondo) si estamos de nuevo ante la 3ª de sus sinfonías. El ritmo no varía en toda la pieza, y, cercano a la mitad, comienza a subir levemente, pero nada que destaque sobre el resto. Por lo tanto, lo antes dicho, una muestra muy típica del hacer del polaco en donde se ve que la presencia del KQ es tan solo testimonial, con un tono muy oscuro que no deja paso a la claridad.

Ya en el segundo tema (tercero en general) la cosa cambia enormemente. En DECISO – ENERGICO: FURIOSO, TRANQUILO – MESTO (6:45), es el Quartet quien predomina sobre Górecki. La pieza comienza (y continua) con un violín muy enérgico, como el título indica, que se va tornando en virguería sonora a la vez que avanza el tiempo de la audición y que nos lleva a recordar infinidad de cosas que se podrían caracterizar por estas duras notas, objetivo cumplido por el Quartet con creces. Se puede tildar, sin duda, del corte más original y diverso del disco, que aunque al final vuelva de nuevo a Górecki y a la difusión musical de éste, es el más profundo. Como en todos los temas de “larga duración” del Quartet, hacia la mitad del metraje de la pieza (2:45), los violines se detienen y dan lugar a un ritmo más pausado y comedido, pero muy agradable, además de toda la clase de interrupciones, cambios de ritmo etc., muy propias del conjunto. Es ya en los últimos 2 minutos del tema cuando Górecki “regresa” y pone su estilo a funcionar, sin desperdiciar en absoluto lo sobrante.

El siguiente es un ARIOSO: ADAGIO CANTABILE (7:29), que comienza con una distorsión del cuarteto propia de Glass y sus obras más cinematográficas, y continua durante gran parte del tiempo estipulado. Únicamente el ritmo se detiene poco después de comenzar para continuar como en el principio, aunque irá más tranquilo, mas pausado, durante el resto.

Y, para finalizar, el último tema es un ALLEGRO – SEMPRE CON GRANDE PASIONE E MOLTO MARCATO; LENTO – TRANQUILÍSIMO (9:31) que comienza de una forma muy similar al que le precede pero que, ya pasados unos breves minutos, vuelve de nuevo al Górecki más puro y se funde en su sinfonismo más desgarrador.

Por lo tanto, y como conclusión, es un disco que se aleja en su mayoría del envolvente y atrayente sonido del Kronos  (pero no lo anula, sigue muy presente en algunas piezas, como se ha explicado) , pero que a los entusiastas de Górecki, no defraudará (si cual los más tradicionalistas no se lo perdonarán), a pesar de que, en mi opinión, las divergencias temporales de ambos no logran congeniar a la perfección , ya que es muy difícil intentar unir la complicada práctica contemporánea con la interesante mescolanza actual. Por lo que, si los pocos compositores de esa época que hoy quedan vivos (Stockhausen, etc.) y que todavía están a tiempo desean unirse a la “Actualidad”, deberían de intentarlo con músicos más experimentados y que compongan sus obras, como ellos mismos (sin quitar ningún mérito al Kronos, que es una gran formación) para poder así confrontar mejor los estilos propios.