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Número 86º - Diciembre 2.007


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CAMARERO, GURIDI, MONTSALVATGE Y TURINA

 

Sevilla, Teatro de la Maestranza. 16 de noviembre de 2007. XVIII Temporada de conciertos de abono de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Camarero: Vanishing Point para dos percusionistas y orquesta. Guridi: Una aventura de Don Quijote. Montsalvatge: Sortilegis. Turina: Sinfonía Sevillana. Iñaki Martín y Gilles Mindoux, percusión. Jesús Amigo, director.

Por Fernando López Vargas-Machuca.  

El cuarto programa de abono de la presente temporada de la ROSS tenía un contenido exclusivamente hispano con el objeto de integrarse, un día después, en el V Festival de Música Española de Cádiz. Su gran atractivo era el estreno absoluto de un encargo realizado a César Camarero, un concierto de unos quince minutos de duración que, bajo el nombre de Vanishing Point, permitiera el lucimiento de los dos magníficos percusionistas principales de la Sinfónica de Sevilla, Iñaki Martín y Gilles Mindoux. ¿Se trata de una obra de intensa personalidad? No, y de hecho las referencias a otros mundos sonoros están claras. ¿Aporta algo al panorama de la música contemporánea española? Tampoco. Pero está escrita con mano maestra, no presenta la más mínima concesión de cara a la galería, el despliegue de medios se ajusta únicamente a la intencionalidad expresiva y, sobre todo, la partitura se escucha siempre con atención y hasta con fascinación. Interesante, honesta, inspirada y muy buena música, en definitiva.

El resto del programa era de lo más irregular. En Una aventura de Don Quijote Jesús Guridi intentó realizar una especie de secuela del celebérrimo poema sinfónico de Strauss, solo que la diferencia de talento es abismal: la partitura del vasco dura doce minutos pero se hace interminable. Breve también pero mucho más enjundiosa la de Sortilegis, escrita por Montsalvatge en 1992 y buena muestra de la atractiva rítmica y del dominio de las texturas del catalán, aunque desde luego no sea ésta una de sus piezas mayores. Y la Sinfonía Sevillana de Joaquín Turina, pues ya se sabe: bonita muestra del nacionalismo musical que aporta su granito de arena al regionalismo artístico hispalense de los años 20, momento en el que la ciudad se redefine a sí misma convirtiendo tópicos en realidades sobre las bases de un riquísimo y heterogéneo pasado cultural. La partitura es agradable, posee hermosas melodías y se escucha con placer, salvando su final grandilocuente y de mal gusto.

La Sinfónica de Sevilla sonó bastante menos bien que en las semanas anteriores, quizá porque Jesús Amigo aún no ha tenido la oportunidad de tomar contacto con la nueva y deficiente acústica de un Maestranza en obras, pero también quizá por una falta de compenetración del director bilbaíno con los músicos. En el estreno de Camarero se echó de menos tensión interna y seguridad en las diferentes secciones de la orquesta, sobre todo en los metales; los percusionistas demostraron su extraordinario virtuosismo, pero no podemos estar seguros de hasta qué punto se acercaron a lo pretendido por el compositor. La página de Guridi fue interpretada con aseada corrección. En Montsalvatge la batuta puso mucha energía pero se apresuró en exceso, y en Turina un hermoso, lírico y elocuente movimiento central (“Por el rio Guadalquivir”) fue flanqueado por otros dos trazados con tanto entusiasmo como brocha gorda.

 

ENLACES RECOMENDADOS

Web de la ROSS: http://www.rossevilla.com

Web del Teatro de la Maestranza: http://www.teatromaestranza.com/