Revista mensual de publicación en Internet
Número 45º - Octubre 2.003


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Cantata revolucionaria

Víctor Pliego de Andrés. Lee su curriculum.

Exiliadas. Cantata para un siglo. Autor: Borja Ortiz de Gondra. Textos de Maiakovski, Heiner Müller, Neruda y Tsvietáieva. Música de Inmaculada Almendral, Eisler, Laboa, Bregovic, Shotakovich. Actores: Jerónimo Arenal, Joaquín Galán, María Martínez de Tejada, Marga Reyes, Charo Sojo, Sario Téllez. Dirección: Ricardo Iniesta. Atalaya Teatro. VIII Muestra de Teatro de las Autonomías "Villa de Madrid". Círculo de Bellas Artes de Madrid, 26 de septiembre de 2003.

El teatro ofrece un especio privilegiado para la realización del viejo sueño de fundir todas las artes, diluyendo las fronteras entre las distintas formas de expresión. El subtítulo de esta pieza dedicada a las exiliadas tiene resonancias musicales, Cantata para un siglo, y, efectivamente, la música es una presencia constante sobre el escenario, con las voces, la imagen, la poesía y el movimiento. Es el canto lo que tal vez inspira la calificación de "cantata", lo cual que nos ha llevado a realizar la crítica en estas páginas dedicadas a la música. Por su etimología, la música es el compendio de todas las artes reunidas bajo el patrocinio de las Musas. Frente a la separación y especialización de las artes hay corrientes modernas que propugnan la recuperación de la unidad primigenia. Este es el caso que nos ocupa. El trabajo del director, Ricardo Iniesta, y de todo el elenco es enormemente físico y polifacético. Consigue que todos los ingredientes de su lenguaje teatral se fortalezcan los unos a otros, sin solaparse ni enturbiarse, en un alarde de admirable mesura y armonía. Hay voz cantada en directo, sin perfección ni técnica, pero con sentido justo y oportuno. También hay música grabada, con la presencia distante de la simpar y portentosa voz de Esperanza Abad.  Es, de alguna manera, un espectáculo total que, de haber tenido más música en directo que grabada, podría haber merecido el calificativo de ópera, si es que el término se puede aplicar a creaciones modernas como esta. La propuesta responde bastante bien a la idea de la obra total de arte acuñada por Richard Wagner, el drama lírico wagneriano. Igualmente se descubren símbolos que apelan a formas diversas de expresión y que configuran espectáculo barroco, rebosante de alegorías, con poesía y canto, pero también con un hilo narrativo que, sin caer en lo obvio, obedece a un orden cronológico, histórico, claro y congruente. Es teatro político que plasma el idealismo y las utopías de las revoluciones del pasado siglo a través de las mujeres y de las luchas contra el totalitarismo. Hay un entusiasmo entrañable en todo ello. Personalmente veo en ello la huella de un tiempo pasado, de unas maneras que han cambiado completamente, que hoy no tienen ese énfasis, ni esa emoción, ni ese temblor, ni esa grandilocuencia. Las revoluciones son hoy confabulaciones secretas de los poderosos, que tratan de agigantar sus beneficios buscando con entusiasmo nuevas formas de sojuzgar a unas masas cada día más pasivas y resignadas. El curso de la revolución se ha invertido completamente y el balance es pesimista: la infamia y la injusticia se imponen progresivamente. Pero nunca está de menos guardar memoria histórica y mejor aún si se hace con arte, con pasión, con arte. Coincidiendo con la Muestra de Teatro de las Autonomías, que como siempre presenta una programación atractiva y de altura, Iniesta ha ofrecido durante septiembre, y también en el Círculo de Bellas, un taller titulado "Teatro: poesía en movimiento" una definición de Lorca que se puede aplicar perfectamente a la cantata de las exiliadas.