Revista mensual de publicación en Internet
Número 44º - Septiembre 2.003


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SIGUEN LAS "GRANDES GRABACIONES DEL SIGLO"
 

Por Angel Riego Cue. Lee su Curriculum.

          

Continúan las entregas de la serie de EMI "Great Recordings of the Century", de la que ya hemos hablado en esta revista al menos en otras tres ocasiones. Repetiremos una vez más que se trata de una selección de lo mejor del catálogo de EMI a lo largo de toda su historia, que es casi tanto como decir los mejores discos de música clásica que se hayan grabado, pues ningún otro sello discográfico atesora tantas maravillas como el británico. Todos los discos de esta serie tienen su sonido reprocesado con el sistema ART (Abbey Road Technology), exclusivo de EMI, e incluyen una cuidada presentación, con numerosas fotografías y la reproducción de las portadas originales (aunque en pequeño). Se trata, pues, de una serie pensada tanto para el gran público como para el coleccionista exigente.

A estas alturas, gran parte de las ediciones son grabaciones que ya estaban publicadas en CD, aunque todavía se encuentran novedades o "seminovedades" en este último lanzamiento (el noveno, si no nos falla la memoria) como las dos que exponemos a continuación.

Dentro de los recitales de "lieder" grabados en vivo, el ofrecido en el Royal Festival Hall de Londres el 20 de febrero de 1967 puede muy bien aspirar al título de "el acontecimiento del siglo". El motivo era la retirada del pianista Gerald Moore, el más famoso acompañante al piano de cantantes de todos los tiempos, y en realidad el primero que tuvo un nombre propio que mereciera los honores de indicarse en los discos en lugar de poner simplemente "Acompañado al piano". Su personalidad, que no se resignaba a ser un mero comparsa del divo de turno al que acompañara, queda patente en el reproche que a veces se le hacía de que "tocaba demasiado alto" o sea, con demasiado volumen, lo que daría origen a un libro escrito por él mismo cuyo título se hacía esa misma pregunta: "Am I too loud?"

Para la ocasión, al legendario productor de EMI (ya por entonces retirado) Walter Legge, se le ocurrió la idea de reunir sobre el escenario a tres "monstruos sagrados" del campo liederístico, dos sopranos y un barítono, que ni habían actuado juntos antes ni lo volverían a hacer después. Aunque para cualquier aficionado esos tres nombres no necesitan ninguna presentación, intentaremos una en estas breves líneas.

Una de las sopranos era la exquisita y sofisticada Elisabeth Schwarzkopf, esposa del propio Legge y protagonista de algunas de las más grandes grabaciones de la historia de la EMI (nadie como ella ha cantado la Condesa de las Bodas de Fígaro, la Mariscala de El Caballero de la Rosa o los Cuatro Últimos Lieder de Richard Strauss, por no hablar de sus recitales liederísticos de Mozart, Schubert o su compositor preferido, Hugo Wolf). La otra era la española Victoria de los Angeles, una voz dulce, bellísima, que cultivó tanto la ópera como el lied y algunas de cuyas grabaciones son también historia y leyenda del disco (como La Bohème con Beecham o Fausto con Cluytens, aparte de gran número de recitales); se decía en los años 50 que la EMI poseía un "trío de ases" en sopranos: Elisabeth Schwarzkopf, Victoria de los Angeles y María Callas. Por último, quién podría merecer más el calificativo de "monstruo" que Dietrich Fischer-Dieskau, el cantante que ha grabado mayor número de discos de la historia (según atestigua el Libro Guiness), incluyendo los ciclos completos de canciones (o, al menos, los adecuados para voz masculina) de Mozart, Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Mahler, Richard Strauss y otros autores, sin contar su actividad operística, en la que también tiene grabados un número enorme de papeles para barítono; todo ello siempre con una técnica de canto envidiable, comprendiendo y matizando el texto cantado sílaba por sílaba, y con un inconfundible estilo "aristocrático".

El programa elegido comenzaba y terminaba con tríos donde intervenían todos los cantantes: Mozart para el principio y Haydn al final. Entre medias, el programa constaba de actuaciones de Fischer-Dieskau en solitario (4 lieder de Schubert), dúos Schwarzkopf/Los Angeles (tres piezas de Rossini incluyendo el famoso y cómico "Dúo de los gatos", que sólo consta de la palabra "miau" repetida de múltiples formas y de la que a buen seguro no existe grabación más famosa que esta, constantemente interrumpida por las carcajadas del público), luego Victoria en solitario con lieder de Brahms, luego dúos de Schumann con Schwarzkopf/Fischer-Dieskau, a continuación 4 lieder de Wolf con la Schwarzkopf en solitario y 5 dúos de Mendelssohn con el dúo Los Angeles/Fischer-Dieskau. Todos ellos son acompañados por Gerald Moore quien, fuera de programa, dirige unas palabras al público y acto seguido interpreta su propia transcripción para piano solo del lied de Schubert An die Musik (A la música).

La grabación del evento, que fue publicada con el título de "Hommage to Gerald Moore" (Homenaje a G.M.) ya había sido publicada en parte en CD, pero ahora es cuando sale completa (o, al menos, todo lo que los cantantes han permitido que se edite). De ella lo menos interesante son las intervenciones en solitario, pues tanto la Schwarzkopf en Wolf como Fischer-Dieskau en Schubert tienen grabadas en estudio, en años anteriores, versiones aún mejores que las aquí ofrecidas. Sin embargo, ya es más difícil escuchar juntos a dos de los artistas aquí reunidos (y en repertorios como Rossini), y desde luego a los tres juntos no hay otra oportunidad más que esta. Todo ello, unido a las características de "la ocasión" hace que esta grabación se recomiende sola.

Pero aún hay más, pues el doble CD de EMI incluye también otro LP completo publicado en 1969 con el título "A tribute to Gerald Moore", en ocasión de cumplir el pianista los 70 años. Moore, aunque ya retirado de los escenarios, siguió haciendo grabaciones en estudio, la más conocida de las cuales son los lieder completos de Schubert para la DG, con Fischer-Dieskau. Aquí, el homenaje que le rinde la EMI es hacer que los artistas más importantes de la casa se pasaran por el estudio para grabar, cada uno, una o dos piezas con Moore. Así volvemos a encontrar por separado a los tres cantantes del recital de 1967: la Schwarzkopf cantando el "Träume" de los Wesendonck-lieder de Wagner, Fischer-Dieskau en dos canciones de Richard Strauss y Los Angeles en dos arreglos de cantos populares españoles. Pero también están Yehudi Menuhin (en sendas piezas de Debussy y Ravel), el matrimonio Du Pré-Barenboim (ella en la Elegía de Fauré y él tocando a cuatro manos con Moore una Danza Eslava de Dvorak, y cediéndole a Moore la parte del primer piano), Janet Baker en dos canciones de juventud de Mahler, Nicolai Gedda en dos canciones de Tchaikovsky, y sin olvidar a dos instrumentistas de viento, el clarinetista Gervaise de Peyer y el oboísta Leon Goosens. En fin, con tantas "pequeñas joyas" como contiene este álbum, la recomendación solamente puede aumentar.


El segundo CD del que hablábamos como "seminovedad" es el concierto para violín de Brahms, en interpretación grabada en 1969 por David Oistrakh, acompañado por la Orquesta de Cleveland dirigida por George Szell. Esta versión había conocido el paso al CD por un tiempo breve, pero ya llevaba más de 15 años descatalogada, de ahí que sea casi una novedad.

Oistrakh es sin duda uno de los violinistas más célebres de la segunda mitad del siglo XX, o incluso el que más junto a Yehudi Menuhin (aunque este último lo sería más como artista que como virtuoso, pues su técnica empezó muy pronto a declinar). El Concierto de Brahms fue una de las grandes especialidades de Oistrakh, quien nos ha dejado de él muchas grabaciones de las que son especialmente conocidas tres: las dirigidas por Konwitschny (1954), Klemperer (1960) y esta de Szell. Donde más destaca el violinista es en la de Konwitschny, pues está grabado muy en primer plano y muestra todo el virtuosismo del que era capaz, con una afinación envidiable y un apasionamiento "encendido"; sin embargo, la dirección es poco imaginativa y el sonido "mono", bastante mejorable. En la de Klemperer el violinista destaca menos (la grabación no le favorece tanto) y se integra más en el conjunto; la dirección de Klemperer, monumental, llena de matices y austerísima (sin nada de "sentimentalismo") pasa por ser de las mejores de este concierto.

En la que ahora nos ocupa, dirigida por Szell, el violinista es otra vez destacado en primer plano por la grabación, pero ahora su técnica se encuentra ya en declive y su afinación es algo dudosa; en lo artístico sigue emocionando como el que más. La dirección de Szell es enérgica, hirviente, y asombra lo bien explicada que queda la obra apartándose tanto del tópico de "Brahms otoñal y melancólico". Desde luego, es una de las versiones ideales para "comprender" la obra por los principiantes pues además su sonido en general es bueno (salvando alguna distorsión en los "tutti" en fortísimo) y, si Oistrakh hubiera estado en la misma forma que diez años antes, aquí estaría "la" versión del Concierto de Brahms. Como no es así, las referencias hay que ir a buscarlas a otros lugares (las otras grabaciones de Oistrakh o la más moderna de Perlman con Giulini; y, por supuesto, si se admite el sonido "histórico", la de Mehuhin-Furtwängler).

El complemento del disco merece también algunas palabras. Incialmente, esta versión había salido en CD con el que parece su acoplamiento lógico, el Doble Concierto de Brahms con Oistrakh-Rostropovich-Szell. Al reeditarse este último con el Triple de Beethoven con los dos solistas antedichos, más Richter y dirigidos por Karajan, había que buscarle un relleno al Concierto, ya que no llega a 41 minutos. Dado que todo lo grabado por Szell para EMI en sus dos últimos años de vida es de excepcional interés, hubiera podido incluirse la Octava de Dvorak grabada en 1970, tres meses antes de su muerte, y que no llega a los 38 minutos, por lo que hubiera entrado en el CD. Pero claro, como en todo disco de solista con orquesta se considera que "la estrella" es el solista, se ha buscado algo de Oistrakh tocando a Brahms, y lo que se ha encontrado es una Sonata para violín y piano nº 3, en grabación "mono" de 1955, acompañado por el pianista Vladimir Yampolsky. Existiendo otras grabaciones de esta obra por Oistrakh, una con Frida Bauer y dos con el gran Sviatoslav Richter, el interés de esta de Yampolsky queda más reducido, pues el violinista literalmente "se come" a un acompañante de tan poca personalidad. Eso sí, es la única vez que Oistrakh grabó la obra en estudio, el resto son tomas en vivo.

Menos nuevas (o nada en absoluto) son las otras dos grabaciones que comentamos del presente lanzamiento de "Great Recordings of the Century". En pleno año del bicentenario de Berlioz, parece adecuado reeditar la Sinfonía Fantástica grabada en estéreo en 1959 por Sir Thomas Beecham al frente de la Orquesta Nacional de Francia, pues se trata de una de las grandes versiones de esta obra tantísimas veces llevada al disco.

El que tan a menudo se oye mencionar como "El mejor director que dio Inglaterra" (título que en justicia debería corresponder antes a Sir John Barbirolli) nos entrega una "Fantástica" con toda la exageración y el romanticismo desaforado que reclama la obra, una versión que tendrá sin duda cosas discutibles (esos finales de movimiento con exceso de decibelios, que suenan a "retórica de épocas pasadas") pero sus virtudes son muchas más: pocas veces se habrá escuchado un primer movimiento de una pasión tan encendida o un 2º de una morbidez tan "decadente" como estos que hace Beecham. Los efectos tímbricos de la poética "Escena campestre" o los momentos tétricos conseguidos en el último movimiento son otros alicientes de esta grabación, que puede situarse entre las grandes Fantásticas de la historia del disco, al lado de alguna de las de Munch, la inencontrable de Mitropoulos o la bien conocida y justamente elogiada de Colin Davis con la Concertgebouw. La Orquesta Nacional de Francia, que debía conocerse la obra de memoria, ayuda a hacer la versión más "idiomática" y de paso evita en parte el peligro de pifias y desajustes, un inconveniente que siempre acecha en las interpretaciones de Beecham, y que se nota más en los complementos berliozanos del disco, la obertura de El Corsario y dos fragmentos de Los Troyanos, donde la orquesta es ahora la Royal Philharmonic.

Por último, la "Pastoral" de Beethoven por Klemperer es cualquier cosa menos una novedad, pues si la memoria no nos falla esta es ya la cuarta ocasión en que aparece en CD, con un sonido que ha ganado en dinámica desde la primera vez que apareció reprocesada en ADD (la de la "Klemperer Edition", que era ya la segunda edición; la primera fue en AAD).

Como es sabido, Klemperer grabó para EMI el ciclo completo de las sinfonías de Beethoven, y algunas más de una vez: comenzó con las nºs 3, 5 y 7 en "mono" (aunque de esta última existe también una toma "alternativa" en estéreo), luego grabó en estéreo las que le quedaban y por último repitió las tres que había grabado en primer lugar. Las ediciones del ciclo Beethoven por Klemperer han tendido siempre a utilizar las últimas grabaciones de entre las mencionadas (no hemos contado otra vuelta a grabar en 1970, aún inédita en CD). Sin embargo, en la serie GROC aparecieron aquellas tres grabaciones primerizas de la , y y ahora les sigue la 6ª "Pastoral" en estéreo, con lo que parece que se volverá a reeditar el ciclo completo pero esta vez dando preferencia a las primeras grabaciones, en el caso de que las haya repetidas.

En conjunto, el ciclo de las sinfonías de Beethoven dirigido por Klemperer es uno de los más grandes que se hayan grabado, y uno de los pocos de los que puede decirse que su conocimiento resulta imprescindible para tener un criterio con el que valorar una interpretación de estas obras. Dicho lo cual, hay que añadir que no se trata de un Beethoven "para todos los públicos": en lugar de versiones "con garra" o "excitantes", que es lo que muchas veces se espera en Beethoven, encontramos aquí una tranquilidad absoluta, con la que se van desgranando uno por uno los detalles de cada sinfonía, con la que la estructura global de cada obra queda claramente explicada, y con numerosos hallazgos que llaman la atención en momentos concretos (especialmente en el campo de la tímbrica, que muchas veces en Klemperer parece encerrar una "intención").

Y en esa línea cabe encuadrar la Pastoral que ahora reedita EMI: una versión nada efusiva, sin la dulzura de otras grandes interpretaciones, por el contrario austerísima, lo que en principio puede parecer frialdad pero que en realidad está perfectamente planificada para no cansar al oyente, que posee hallazgos tímbricos "marca de la casa" (por ejemplo en la Tempestad) y no sólo termina convenciendo, sino que reclama un puesto al lado de las mejores grabaciones de esta Sinfonía de todos los tiempos: la primera de Giulini para EMI (que editó en CD "Royal Classics" y está hoy inencontrable) o las de los ciclos de Furtwängler, Walter o Cluytens.

El acoplamiento del disco es realmente generoso (sobrepasa los 77 minutos) y añade la obertura de Coriolano aparte de las piezas que ya venían en el disco de la "Klemperer Edition" (la obertura y otros tres fragmentos de Egmont con la participación de Birgit Nilsson, y la obertura de Prometeo), modelos todos ellos de grandeza conseguida con sobriedad, sin necesitar nunca acelerar ni "meter estruendo".



REFERENCIAS:

"A TRIBUTE TO GERALD MOORE".
Victoria de los Angeles, Elisabeth Schwarzkopf, Dietrich Fischer-Dieskau.
Janet Baker, Daniel Barenboim, Nicolai Gedda, Leon Goosens, Yehudi Menudin, Gervase de Peyer, Jacqueline du Pré.
EMI 7243 5 67990 2 8 (2 CDs)

BRAHMS: Concierto para violín y orquesta. Sonata para violín y piano nº 3.
David Oistrakh, violín. Orquesta de Cleveland. Director: George Szell.
Vladimir Yampolsky, piano.
EMI 7243 5 67973 2 1

BERLIOZ: Sinfonía Fantástica. Obertura de "El Corsario". De Los Troyanos: Marcha Troyana, Cacería Real y Tormenta.
Orquesta Nacional de la Radiodifusión Francesa (Sinfonía), Royal Philharmonic Orchestra (resto). Sociedad Coral Beecham (Cacería).
Director: Sir Thomas Beecham.
EMI 7243 5 67971 2 3

BEETHOVEN: Sinfonía nº 6 "Pastoral". Oberturas Prometeo y Coriolano. Obertura y música incidental para Egmont (con Birgit Nilsson, soprano).
Orquesta Philharmonia.
Director: Otto Klemperer.
EMI 7243 5 6795 2 2