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Número 81º - Febrero 2.007


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UNOS CUENTOS SIN MUCHA HISTORIA

Jerez, Teatro Villamarta. 3 de febrero de 2007. Offenbach: Los cuentos de Hoffmann. Robert Chafin, Marina Vyskvorkina, Juri Sulenko, Jana Stefackova, Milan Rudolecky, Zdenek Smukar, Adriana Hlavsova, Jan Hladik, Ales Stava, Jakub Tolas, Jiri Klecker, Petr Levicek. Coro y orquesta del Teatro Nacional de Brno. Jan Stych, director musical. Jan Kacer, director escénico. Producción del Teatro Nacional de Brno.

Por Fernando López Vargas-Machuca.  

Es el descubrimiento por parte del respetable de una obra del calibre de Los Cuentos de Hoffmann lo que ha justificado contratar esta producción procedente de Brno. Se agradece al aire fresco en un teatro, el Villamarta, que tras algunas temporadas realmente atractivas en cuanto a diversidad de repertorio lleva unos años repitiendo páginas ya vistas (Carmen, Elixir, Don Giovanni, Flauta Mágica, Bohème, Butterfly, Barbero, Rigoletto, Traviata) y dejando a un lado autores como Monteverdi, Haendel, Rossini (excepción hecha del citado Barbiere), Bellini, Wagner o Strauss, y títulos tan emblemáticos como Così, Fidelio, Otello, Falstaff, Cavalleria, Turandot o Wozzeck.

Por desgracia la propuesta escénica procedente de la Ópera de Brno dejaba que desear. Podría argüirse que la escenografía, única para todos los actos y de la sencillez esperable en una producción itinerante, cumplió su papel con aseada corrección, tanto como una dirección respetuosa con el magnífico libreto de Jules Barbier y Michel Carré. Pero a nuestro juicio se trataba de una producción infumable, y no sólo por su fealdad visual (¡qué vestuario más horroroso!) sino por su incompetencia dramática; especialmente mal resuelto el acto veneciano, donde sencillamente no se entendía la acción. Las producciones propias del teatro jerezano están en este sentido muchísimo más cuidadas.

Musicalmente las cosas sí funcionaron en el nivel medio que suele ofrecer el Villamarta, esto es, dentro de una discreta corrección. En cualquier caso hemos de matizar. La orquesta sonó estupendamente, mucho más que cualquiera de las que visitan nuestro foso, pero el veterano Jan Stych desaprovechó por completo semejante lujo con una dirección muy rígida e insensible, sin la menor chispa ni sentido del drama. El coro por su parte sí que estuvo estupendo.

El tenor Robert Chafin, cálido y comunicativo, lució una voz muy hermosa que corría de manera admirable por toda la sala, aunque su técnica era discutible, su afinación no resultaba siempre segura y los agudos más comprometidos estaban rebajados. Marina Vyskvorkina salió relativamente airosa de ese triple salto mortal que es encarnar a las tres mujeres deseadas por Hoffmann. Tuvo serios apuros como Olympia al principio de su por otra parte dificilísima intervención, como Giulietta se mostró gélida y afortunadamente en el rol de Antonia, tras un aria muy tirante por arriba, logró dar lo mejor de sí en el emocionante trío final.

Discreto Juri Sulenko, calificado en su currículo como “uno de los principales intérpretes de música clásica de la República Checa” (sic). Cierto es que dio sin especiales problemas las notas en su encarnación de los tres villanos, pero no sólo tiene la voz muy atrás sino que además resulta incapaz de trasmitir la menor inquietud al espectador. El Nicklausse de Jana Stefackova fue aceptable sin más mientras que el resto fue más bien mediocre, con un Spalanzani particularmente deplorable.

Terminemos añadiendo que a estas alturas ofrecer la edición de 1904, amputadísima en lo musical, sin rastro de la Musa y con el orden de los actos quizá menos convincente (Giulietta al final se entiende mucho mejor) resulta cuanto menos una soberana decepción. Cuestión de derechos sobre las partituras, posiblemente. 

 

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Web del Villamarta: http://www.villamarta.com/