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Número 79º - Diciembre 2.006


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LA SINFONICA DE BIRMINGHAM EN OVIEDO

Por Angel Riego Cue. Lee su Curriculum.


Oviedo, Auditorio Príncipe Felipe. 22 de noviembre de 2006. Mozart: Concierto para piano 23. Mahler: Sinfonía nº 9. Imogen Cooper, piano. Orquesta Sinfónica de Birmingham. Director: Vassily Sinaisky.


Son muy escasas las ocasiones de poder presenciar en directo en Asturias una obra maestra del género sinfónico como es la Novena de Mahler, por lo que el concierto del día 22 de noviembre en el Auditorio de Oviedo tenía en principio un gran interés, y mayor aún tratándose de la orquesta que durante tantos años fuera la de Simon Rattle, es decir, la Sinfónica de Birmingham. Y hay que decir que la orquesta hizo honor su fama, pues si bien la cuerda es dúctil y precisa, pero no excepcional, y en los metales a veces la afinación no era perfecta, lo que sí está al nivel de las grandes de verdad son las maderas; no es extraño que fuera el primer grupo instrumental que el director hiciera levantarse para recibir los aplausos.

La Novena de Mahler que dirigió Sinaisky fue de menos a más, pues en el primer movimiento pecó de cierta superficialidad, no consiguió conmover y sí atronar a fuerza de decibelios, pero a partir del segundo las cosas empezaron a cambiar, consiguiendo muy bien el carácter danzable del Ländler y el sarcástico del Rondó-Burleske. Quedaba no obstante lo mejor, un Adagio final muy intenso, donde Sinaisky llegó a emocionar y que hizo que este concierto realmente haya merecido la pena.

La primera parte, sin embargo, tuvo menos interés, pues el Concierto nº 23 de Mozart fue interpretado de forma correcta y con cierta delicadeza, pero sin "vuelo poético" por una Imogen Cooper, acompañada con igual grisura por la orquesta, más nutrida que lo que hoy es habitual en Mozart.