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Número 7º - Agosto 2000


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ENTREVISTA A DANIEL RIVERA.

Por Daniel Mateos Moreno

 

¿A qué edad empezó a tocar?
Empecé a tocar el piano a los 5 años.

¿En su familia había tradición musical?
Claro que sÍ, muchos en mi familia comenzaron a esa edad. Éramos una familia numerosa. Vivíamos con primos que para mí son los hermanos que no tuve. Muchos de ellos empezaron a esa edad. Hoy tengo un primo pianista que tiene también una excelente carrera profesional. Mi madre es soprano, mi padre era compositor, pianista y director; muchos parientes, ya sean paternos o maternos, tenían que ver con la música.

¿Y cuando tuvo claro que lo suyo era el piano?
Bueno, fue casi desde siempre, aunque cuando yo terminé el bachillerato no pude dedicarme a la música que tanto deseaba: comencé a trabajar por motivos de necesidad, durante cuatro años en algo que nada tenia que ver (concesionaria de automóviles) -pero fue una experiencia que me aportó mucho desde el punto de vista humano y pude conocer todo tipo de profesiones y de seres humanos. De todas maneras yo siempre pensaba en mi instrumento y así fue que estudié durante unas vacaciones para participar en el concurso que me daría la beca para venir a Europa a estudiar en el año 1973, beca del premio V. Scaramuzza, otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y el Mozarteum Argentino.

¿A qué pianista ha seguido más de cerca? ¿cuáles son sus ídolos?
Logicamente mis maestros los he seguido de cerca: primero mi padre, luego a  Alessandro Specchi, Maria Tipo, Sergio Lorenzi, Ludwig Hoffmann. ¿Quién no ha tenido o tiene ídolos? Adoro intérpretes como Martha Argerich, Claudio Arrau, Sviatoslav Richter, Arturo Benedeti Michelangeli, Maria Tipo, Sergio Fiorentino, Maurizio Pollini….nombrando solamente algunos, el numero es bastante mayor como para recordar a todos. Por supuesto pianistas del pasado como S. Rachmaninov; haría falta tanto papel para tantos nombres...

De todos los directores con los que ha tocado, ¿cuál es el que mejor se ha acoplado a su manera de tocar?
No creo que esta sea una pregunta bien formulada y que tenga una respuesta lógica o facil. No existe el "mejor". Cada director como cada interprete tiene lo suyo, tiene su manera de "leer". He tocado con mucho gusto, por ejemplo, con directores dúctiles y que conocían muy bien la partitura que enfrentaban. Tengo un recuerdo de dos interpretaciones del Concierto en fa menor de Chopin donde me sentí realmente en sintonía con la dirección. No siempre los directores provienen del mismo instrumento: piano en este caso. De todas maneras un director pianista puede entender mucho más a fondo la problemática que el solista debe enfrentar.

¿Qué cualidad interpretativa valora más en un solista?
Sobretodo respeto por la música que se está interpretando, buen sonido, lógica y coherencia interpretativa, un análisis profundo conjuntamente con el instinto y la frescura o espontaneidad. No tolero la interpretación forzada o a la moda, como podemos ver en un cierto tipo de gusto actual; crear a toda costa o, mejor dicho, "creer" el estar creando, pasando por encima del compositor. ¡¡Si uno posee una personalidad así de fuerte debería componer y no interpretar!! ¡¡¡¡El arte es equilibrio!!!!! (la redacción de esta revista se siente plenamente identificada con esta última frase en negrita).

¿Considera que el intérprete se "debe" al público? ¿Hay que tocar "para" el público?
Por lógica que el público nos da carga emocional que permite "a veces " esa cosa mágica que se percibe en la sala. Pero creo que la última crítica es la autocrítica, que es fundamental para crecer durante toda la vida. La vida como la interpretación nos llena de dudas. La duda nos acompañará durante toda la vida.

¿Qué obras o compositores le han supuesto un mayor esfuerzo de estudio?
Bueno, sin dudas, algún tipo de repertorio como la Op. 111 de Beethoven, o la Op. 106 (que he grabado), el Concierto op. 30 de Rachmaninov, algunas obras contemporaneas… no existe la música fácil.

¿Cuál es su opinión sobre la interpretación actual? ¿opina que aunque ahora hay más pianistas, la calidad interpretativa era mayor antes? ¿quizás antes no se buscaba esa perfección técnica que ahora se busca?
No existe la perfección técnica como ningún tipo de perfección ¡La técnica no es absolutamente lo que siempre nos han hecho creer! .No se trata de tocar todas las notas o casi todas como las tocamos. Repito el concepto: Tal vez hoy ciertos pianistas busquen de "golpear" o "encantar" al público ya sea con gestualidades que nada tienen que ver con el verdadero gesto de la música, o con una bizarria interpretativa sin igual, o por querer ser originales por fuerza. Sin embargo, no por eso creo que no se puedan hacer comparaciones sobre interpretaciones del pasado y del presente, sólo que no son del todo lógicas. Todo ha cambiado: nosotros, nuestro oído, el gusto, los instrumentos, la acústica, las salas de concierto, etc. Tampoco se puede hablar de cantidad de pianistas, faltaría más. Lo que pasa que hoy es más abordable poder estudiar y hacerlo en cualquier parte del mundo, las posibilidades de acortar distancias son increíbles y la riqueza cultural puede llegar a estar al alcance de muchos más, no como sucedía antes.

¿Considera necesaria la ejecución diaria de ejercicios pianísticos? ¿U opina, que llegado cierto nivel, la técnica se aprende con el repertorio?
Por supuesto que se aprende con el repertorio. Creo también que nunca se termina de aprender. El sonido se modifica y se desarrolla durante el arco de toda una vida. Yo comencé a estudiar escalas ya de grande. No es éste un consejo, pero sí quiero decir que nada tiene que ver la pirotecnia de los dedos con lo que se puede considerar técnica, que bien es otra cosa. Por ejemplo, se busca siempre tocar rápido (cosa que no es ni importante ni difícil) pero sí es difícil poder tocar rápido y con potencia cuando lo que se requiere es una sonoridad plena. Si tuviera que resumir una especie de concepto técnico le diría que la mejor "técnica" es la que permite tocar con el menor esfuerzo posible y poder expresar el contenido artístico con el sonido correspondiente.

¿Cuál es su opinión sobre la evolución compositiva de la música clásica actual? ¿Qué opina sobre las estéticas vanguardistas actuales?
Bueno, qué decir... pareciera como si se estuvieran buscando nuevos horizontes que quizás tengan que ver con un "reencuentro" con lo tradicional. Al menos se siente un poco esto. Tendremos que esperar un poco para que la historia filtre inexorablemente lo que es bueno y lo que quedará del "900", como siempre ha sucedido en la historia de la música.

¿Qué pasos sigue cuando se enfrenta por primera vez a una obra?
Trato de interpretarla ya desde la "primera vista" (que debe ser una primera vista y no más de una: de lo contrario se contamina inmediatamente) y de ahí comienza un trabajo de búsqueda y análisis, que hasta a veces se logra en cualquier momento o lugar y no precisamente en el teclado. Por supuesto que una buena interpretación requiere siempre mucho sacrificio y dedicación, y no podemos pasar por un trabajo asiduo por el cual cualquier gran intérprete debe hacerlo por más talento que tenga.

Cuando usted toma el papel de profesor ¿en qué hace más hincapié al enseñar a sus alumnos?
Sobre todas las cosas, en tratar de crear en ellos un oído atento, agudo, que les permita comprender las posibilidades del pianoforte, darse cuenta que el mejor maestro va a ser siempre ese oído. Trabajamos mucho sobre la calidad del sonido. Trato de donar todo lo que he aprendido y darles confianza en la labor que desarrollamos. Uno de los factores más importantes es mitigar la percusión del instrumento (salvo cierto tipo de repertorio), trabajar con un serio ligado, con un sofisticado uso y conocimiento de las posibilidades de los pedales, estudiar en lo posible siempre con un objetivo artístico y no abstracto -Famosos y siempre actuales los consejos de Schumann. También, ser fieles con la gramática, no sobrepasar  ciertos criterios interpretativos, entender que la música es inconmensurable, una razón de vida, quizás una lectura del universo y que no nos podemos permitir  dominarla o agredirla; que somos intérpretes; que la modestia es el mayor don que podemos apreciar en los grandes de la historia y sólo la modestia crea grandeza, pensemos en un Arrau: "Ser" y basta.

¿Cuál o cuáles cree que son las mejores escuelas para formar a futuros pianistas en el mundo?
Sobre las escuelas se ha dicho y redicho. La mejor escuela es la suma de las escuelas o suma de las técnicas y no la cristalización de ciertos conceptos anticuados de "escuela". Antes se hablaba de escuela rusa, italiana, americana, etc. Hoy son conceptos en desuso. Hoy es posible escuchar, leer y ver cosas que en el pasado no todos podían. Pensemos sólo en la posibilidad de comunicación y de diálogo que ha permitido la informática: poder cambiar opiniones en el mundo entero, con mailing-list dedicadas a la música y hasta con especializaciones de un determinado sector o compositor.

¿Qué recomendaría a los jóvenes que desean abrirse paso en el mundo del piano? ¿Son los concursos la salida más razonable para los jóvenes?
Creo que no hay reglas, o mejor dicho, no hay recetas para esto ¿Qué decir de los concursos? He participado en 14 concursos internacionales: Bussoni, Ciani, Reine Elisabeth, Cata Monti, Pozzoli, Liszt-Bartok, etc. casi siempre con buenos resultados. He obtenido tres primeros premios absolutos, dos segundos y distintos galardones. Los concursos son concursos y con esto digo todo. Hoy el concurso no tiene la importancia que podría haber tenido tiempo atrás, pero sí es una posibilidad de enfrentar publico y jurado. Es siempre una posibilidad de interpretar y hacernos conocer la música, pero nada tiene que ver con la carrera, casi nunca van paralelas. Pensemos en tantos pianistas desconocidos o quizás poco apreciados…comparados con grandísimos pianistas que no figuran en la lista de los premiados. Le podría hablar del "caso" Fiorentino, pianista fallecido hace muy poco tiempo: un "grande" que no tuvo durante su vida el reconocimiento que se merecía. Le podría hablar de mi padre, caso parecido, o le podría hablar de las dificultades que también yo atravieso para entrar en el ambiente del concertismo. Podríamos seguir con el discurso volviendo a la historia de un padre como Bach o de tantos grandes de la música que nunca gozaron del reconocimiento de su arte en vida.