Revista mensual de publicación en Internet
Número 62º - Marzo 2.005


Secciones: 

Portada
Archivo
Editorial
Quiénes somos
Entrevistas
Artículos
Crítica discos
Bandas sonoras
Conciertos
El lector opina
Web del mes
Buscar
 

 

EN NUESTRA SOCIEDAD QUIZÁS LA MÚSICA TODAVÍA NO SEA TAN IMPORTANTE...

Por Ernesto Oviedo Armentia. Musicólogo y diplomado en Educ. Musical (Soria).

  

            Esta tarde se me han revuelto las tripas. Estaba en una de esas cafeterías de lujo, y uno que por naturaleza es muy curioso, no ha podido evitar oír la conversación que tenían unos compatriotas al lado mío de la barra.

            Supongo que eran dos matrimonios que estaban tomando cañas después de ir a buscar al colegio a sus retoños. La mujer de uno de ellos estaba indignadísima, a uno de sus vástagos le habían suspendido la asignatura de música: -¿Cómo puede ser eso posible? Mi hijo canta perfectamente las canciones de David Bisbal y de Paulina Rubio, además le encanta oír música, cuando llega a casa lo primero que hace es poner la radio. Estos y otros argumentos parecidos, eran los razonamientos que daba la madre, a los cuales, los demás contertulianos asentían.

            Por lo visto el profesor o profesora no tenía ni idea de enseñar música, y menos música moderna, que era la que de verdad le gustaba a su hijo.

            De las tres personas que escuchaban, había una que me pareció más inteligente, cuando se le ocurrió decir que para apreciar la música había que conocer diferentes tipos de música, para así poder tener un criterio y poder elegir qué tipos de estilos musicales son más adecuados a los gustos personales de cada uno.

            Ya no pude oír más porque las cuatro personas se marcharon del local donde yo estaba, sin embargo esta conversación de barra de bar que pude oír, me hizo pensar y plantearme una serie de cuestiones: ¿está la música de la escuela o del instituto reñida con la música de la calle?, o dicho de otro modo, ¿enseñamos desde los distintos centros educativos a apreciar tanto la música clásica como la música moderna de tal manera que éstas sean capaces de atraer la atención de nuestros alumnos?, ¿Por qué un alumno/a se desmotiva al oír música clásica y sin embargo cuando escucha a su grupo de música favorito se le despiertan las ganas de aprender música?, ¿estamos los docentes de música desfasados respecto a nuestro tiempo actual?

            Desde mi experiencia docente como maestro de música, pienso que algunas veces se hace más hincapié en las obras de los “grandes compositores”, que en la música que está más a pie de calle para nuestros alumnos/as. Desde luego, no hay que olvidar que, si una música no se conoce, no se puede discernir entre si es de nuestro agrado o no lo es.

            Hoy en día desde la Educación Musical, tanto en Primaria como en Secundaria se está planteando un conocimiento de los estilos musicales de la historia de la música, un poco al estilo de los 40 principales de la música clásica, dejando de lado otros “tipos” de música como el rock, el jazz, el blues, el pop, el rap, etc. que pertenecen con pleno derecho al bagaje de nuestra cultura musical y que por no pertenecer al canon de la música clásica occidental, se dejan un tanto de lado.

            La idea de que los medios justifican el fin podría ser más o menos válida para nuestra asignatura o ¿es que las personas que aman la música de verdad sólo escuchan un estilo de música?

            La verdad es que hoy en día, poco o muy poco se puede trabajar con nuestros alumnos/as con una sesión semanal de música en nuestros centros educativos en Primaria y dos sesiones semanales en Secundaria  -y esto contando con que la mayoría de los docentes que imparten el área de música son profesionales perfectamente cualificados con un gran bagaje de años de estudios musicales y dominando la mayoría algún instrumento- parece como si incluso ya desde la misma administración educativa se valorase poco la educación musical de nuestros alumnos/as.

            Desde la publicación de la LOGSE el 3 de octubre de 1990 (hace aproximadamente quince años) que se creó la especialidad de Maestro en Educación Musical, apenas se han producido pasos adelante en la mejora de la enseñanza musical en nuestras aulas, máxime cuando hoy en día está más en boga el consumo de música en todas sus facetas, el alarde de la cultura musical que una persona posee y las distintas y variadas ofertas musicales que se ofrecen a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional.

            Es una lástima que todavía haya padres y madres que piensen que la educación musical de sus hijos no es realmente importante para su futuro como personas adultas y que en los programas educativos de los centros se deberían sustituir las clases de música y de plástica por horas de estudio.

A estos padres desde aquí les planteo la siguiente pregunta: ¿acaso para tener una cultura musical sólo es necesario disponer de dos orejas?

Aquí queda esta breve reflexión personal.