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PARÍS-TEXAS: Impresiones personales.
Por Daniel Mateos Moreno.
En esta ocasión, escribo a la vez que escucho la música sobre la que hablo, quizás porque me acaba de llegar el Compacto desde muy lejos, y no puedo resistir la tentación de escucharlo mil veces hasta comprender cada resquicio de música que hay en él. Pues, aunque uno no es tozudo escuchando o repitiendo (de hecho, cualquier idea genial si se repite muchas veces acaba siendo una idea vulgar), a veces es bueno saciar las necesidades espirituales a través de la música. Puede usted escuchar un trocito de dicha música si dispone del Real Audio instalado, visitando esta página y seleccionando "1.París, Texas" del Tracking listing. Cuando era aún más joven que ahora, vi por casualidad una película titulada "París-Texas". Recuerdo que entonces me causó una gran impresión. Pasado un tiempo, casualmente, la volví a ver emitida en otro canal, aunque la "pillé" por la mitad. Realmente nunca pude ver el principio, ni creo que pueda verlo en mucho tiempo, ya que se trata de una película que (no sé por qué) no se suele programar nunca. La historia, si alcanzo a recordar (corríjanme ustedes), trataba de un amor que llegó a ser tan intenso que "enloquecieron" y ella acabó abandonándolo a él. El protagonista recorrió el desierto, con la memoria totalmente perdida y buscando algo que ni él mismo sabía. A continuación, ocurre una desenlace y al final acaba encontrándola, pero no acaban juntos. Aunque entonces me impresionó por igual la trama y la música, ahora que ha pasado el tiempo y he adquirido nuevas experiencias, no estoy seguro de que la trama me impactara igual, quizás sí. Sin embargo, la música quedó grabada hondamente en mi corazón. Y no sólo la música, sino la excelente compaginación música-imagen. La película, que data del 1985, es un magnífico ejemplo de banda sonora adaptada a la imagen. Describamos un poco la música... la mejor representación imaginaria que puedo sugerirles es la de un "gaucho" andando por el desierto, solitario, con un sol radiante y doloroso, dando pasos en una dirección, pero sin rumbo prefijado; como el camino de la vida de cada persona que transcurre hacia algún sitio, con ilusiones y deseos, pero desconociendo el futuro y siendo consciente de que algún día dejaremos de buscar. A la vez, el dolor de la búsqueda del amor verdadero, y la contradicción entre soledad y amor, entre amores imposibles y el destino de cada uno. Este tipo de música "íntima" me recuerda a Mompou en cuanto al misticismo que lleva implícito, a la vez que a la música de Ginastera por sus alusiones al gaucho. Los instrumentos usados presumo que son la "steel guitar" y el banjo, a parte de sonidos electrónicos y otros sonidos que no alcanzo a reconocer, pero que no son electrónicos. Se consigue una atmósfera muy especial a base del uso de sonidos y sus armónicos, y dentro de esta atmósfera surgen melodías en la guitarra. El frotamiento de los dedos y los roces con las cuerdas se convierten en elementos musicales determinantes, cobrando un sentido primordial. Igualmente se observa el uso de la bitonalidad. Todo ello utilizando conscientemente instrumentos cuidadosamente desafinados. La música es original de Ry Cooder, ayudado por Jim Dickinson y David Lindley. Es probable que ninguno de estos nombres le suenen... no se extrañe, a mí tampoco. Es triste que exista música de gran belleza y no todos podamos escucharla y apreciarla, por culpa del desconocimiento y de la ignorancia. Por mucha música que se conozca, siempre quedan aún más tesoros por descubrir. Sin embargo y a pesar de todo lo dicho, al escuchar el CD me he llevado una pequeña desilusión. Quizás ahí estriba la diferencia entre Beethoven, Liszt ... y Ry Cooder. La cuestión es imaginarse la cantidad de música interesante que nacería con un tema como el de París-Texas en manos de los susodichos. El CD de la banda sonora trae 9 canciones donde le da vueltas y vueltas al tema. La forma llega a ser repetitiva y hasta aburrida, los acordes muy similares... lo que salva a algunas canciones de la más absoluta mediocridad es la curiosa existencia de bi y tritonalismos que serán del gusto del oyente más intelectual y avezado, ya que se pierden y nacen en una atmósfera muy bien conseguida. Era de esperar que los tipismos de la "música joven" actual se encontraran reflejados en esta música "comercial", una pena, por otra parte. Sin embargo, alejémonos de cualquier consideración y disfrutemos de esta música, desde un punto de vista espiritual más que humano, o quizás demasiado humano.
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