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Número 58º - Noviembre 2.004


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 La Historia del Musical (II): 1963

Por Carlos Infante.

En la historia del cine musical 1963 significa un punto intermedio entre las grandes producciones de la década de los sesenta. Si en años anteriores habíamos tenido éxitos de público y crítica como WEST SYDE STORY, JUMBO o THE MUSIC MAN; en 1964 llegará MARY POPPINS y sobre todo MY FAIR LADY. Por el contrario 1963 es un intermedio donde se producen únicamente 7 títulos sin que ninguno alcance el nivel de las grandes obras maestras del género.

De todas las películas musicales de 1963 destaca por encima del conjunto UN BESO PARA BIRDIE (BYE BYE BIRDIE), que inicialmente se presenta como una comedia romántica, sátira de los cantantes rock y el fenómeno ‘fan’, a mayor gloria de Janet Leigh y Dick Van Dyke; pero que a día de hoy es recordada por la presencia de Ann-Margret que en su tercera película, con sólo 22 años alcanzaba el estrellado, tal vez por abrir y cerrar la producción Columbia con ese “Bye Bye Birdie”.

Vista hoy UN BESO PARA BIRDIE debe entenderse como el recuerdo de una época (tal vez la teórica época), de la era Kennedy, de los cambios sociales, de la importancia de la juventud en la sociedad, del despertar de esa sociedad en una época donde la ingenuidad aún reinaba en los Estados Unidos. Un mundo ideal donde ‘el sueño americano’ prima sobre toda circunstancia, donde con empeño e ilusión toda meta es alcanzable, donde el liberalismo social reinante no impide la supremacía de unos valores morales consolidados.

UN BESO PARA BIRDIE es el reflejo promocional de una sociedad que nunca existió, pero que siempre se ha vendido como real. Un mosaico donde aparecen maestros de la televisión de masas como Ed Sullivan en medio de un creador de canciones dominado por su madre que es incapaz de casarse con su novia, o dedicarse a lo que realmente es su vocación. Humor, cantantes que nos recuerdas demasiado a Elvis Presley, situaciones cómicas y grandes dosis de romanticismo son los ingredientes más destacados de esta película que vista 40 años después de su estreno mantiene parte de su encanto, de su estilo a modo de ‘fabula’, así como el reflejo de una sociedad que atravesaba momentos de cambio.

La segunda película que destacamos es THE SWORD IN THE STONE (MERLIN EL ENCANTADOR), la producción Disney del año. Sin ser demasiado duros, podemos afirmar que estamos ante una de las peores producciones del mago de la animación, con un éxito más bien escaso, hasta el punto de convertirse en uno de los primeros largometrajes de la Disney emitidos por las televisiones convencionales. Les puedo asegurar que la película no es precisamente inolvidable, más bien al contrario se suele olvidar con facilidad. Su legado al musical se reduce a 6 canciones compuestas por Richard M. Sherman y Robert B. Sherman con música de George Bruns.

La tercera entrega del año podría ser el film protagonizado por Elvis Presley PUÑOS Y LAGRIMAS (It Happened at the World's Fair) dirigida por el veterano Norman Taurog, una de las peores y fallidas películas del astro del rock que tras diez años en pantalla comenzaba su declive, superado en temporalmente en 1964, pero que aquí ya apuntaba modos y maneras. El ‘cine de cantante’, donde las películas se crean y realizan siempre en función de la estrella y sus canciones, comienza a cansar a un público que llevaba demasiado tiempo viendo todos los años la misma historia.

También en 1963 se pudo ver SUMMER MAGIC, remake de la Disney de la producción RKO de 1938 MOTHER CAREY'S CHICKENS interpretada por Anne Shirley, Ruby Keeler, James Ellison, Fay Bainter y Walter Brennan. En esta versión los protagonistas son Hayley Mills, Burl Ives y Dorothy McGuire. Nunca se ha estrenado en España (ni en Ibero América). Es un Disney relativamente diferente, tal vez un punto adulto, pero sin abandonar la línea que define estas producciones. Hay quien considera esta película como una de las peores del estudio infantil. Es la historia de una peculiar familia que se traslada desde Boston a una casa rural de Maine. Su mayor interés radica en su carácter de ‘rareza’ casi desconocida de la Disney, sin olvidar que es la antecesora del grandioso éxito MARY POPPINS.

La nota triste (y dramática) del cine musical en 1963 es sin duda alguna I COULD GO ON SINGING, última película protagonizada por Judy Garland, la fascinante actriz que ha llenado páginas de oro el la historia del musical. Ver a Judy Garland en este QUIERO SEGUIR CANTANDO es un ejercicio duro, muy duro, para los amantes del género, para los que admiramos la genialidad de esta mujer que dio todo a la industria del cine a cambio de nada. Un musical dramático que además sirve para conocer cómo eran los recitales de la actriz en el ocaso de su impresionante carrera artística. Sinceramente Judy Garland fue capaz de poner, seis años antes de su muerte, un extraordinario epílogo a una de las más brillantes carreras dentro del género musical.

Ya en penúltimo lugar encontramos HOOTENANNY HOOT, que es una producción Metro del productor recién llegado de la Columbia Sam Katzman. No voy a entrar en mucha explicación, lo más probable es que no hayan visto la película ni tengan ocasión alguna para verla. Les apunto únicamente que el mayor aporte, por decir algo, es la música que incluye, esencialmente rock y twist, así como la presencia de cantantes famosos interpretándose a sí mismos. Un interés netamente documental como suele suceder en este tipo de películas.

Terminamos con CONTIGO PARA SIEMPRE (FOLLOW THE BOYS) la continuación de DONDE HAY CHICOS HAY CHICAS (WHERE THE BOYS ARE) de 1960. Es otra producción Metro prácticamente desconocida, cuyo aliciente radica en la presencia de Connie Francis que tiene ocasión de cantar 4 canciones durante la película. Paula Prentiss es siempre un atractivo sólido en este tipo de producciones. La historia es simple: Cuatro mujeres, muy diferentes entre ellas, deciden seguir a sus maridos destinados en la armada, esencialmente en las ciudades francesas e italianas.

Como han podido comprobar 1963 se no es precisamente el año más destacado en la historia del género musical. Puede considerarse como un año de transición, tal vez entre un concepto clásico (aunque evolucionado) y un estilo novedoso e innovador. Es el año de Ann-Magret consagrada por el beso para Birdie, es la dramática despedida de Judy Garland, es el año donde Disney pincha sobremanera, donde los espectadores empiezan a cansar del cine de Elvis Presley. 1963 también es el año que antecede a dos grandes éxitos del género: MY FAIR LADY y MARY POPPINS, pero eso será otra historia.