Revista mensual de publicación en Internet
Número 51º - Abril 2.004


Secciones: 

Portada
Archivo
Editorial
Quiénes somos
Entrevistas
Artículos
Crítica discos
Bandas sonoras
Conciertos
El lector opina
Web del mes
Tablón anuncios
Suscribir
Buscar
 

 

EL VIOLÍN VAGABUNDO
 

Por Rubén Flórez Bande

          

El violín ha sido uno de los instrumentos más mimados en toda la historia de la música, también es uno de los instrumentos actuales de origen más remoto, y que no ha sufrido grandes modificaciones de forma, como las que sí han sufrido los instrumentos de viento-metal. Ha sido un instrumento tocado tanto por príncipes en sus cortes como por vagabundos en las tabernas, un instrumento que cuenta con una amplia literatura, desde lo más antiguo a los estilos más actuales, quizás porque es un instrumento agradecido y permite una gran variedad de registros tanto virtuosísticos, como formales, y que tiene (si está bien tocado, claro) una gran expresividad y personalidad.

En este nuevo disco de Harmonia Mundi pueden apreciarse (a pequeña escala, por supuesto, es sólo un disco), todas esas virtudes y características del violín, y el tratamiento que ha recibido en distintas partes del mundo, principalmente Europa. Aquí se incluyen obras desde: Bartok, Sarasate, Paganini, Tchaikovsky ... a los menos conocidos como: Vladigerov, Frolov, Kroll, Rajna. A cargo de las interpretaciones están dos jóvenes artistas que, oídos los resultados, parecen prometer, el violinista ucraniano Graf Mourja y la pianista moscovita Natalia Gous.

Está claro que pretender hacer todo este recorrido no siempre va a tener los resultados esperados, aunque la implicación sea mucha: intentar conseguir el idioma, la expresión de una melodía mejicana, y a la vez intentar extraer sonidos hebraicos en un mismo disco, corre el riesgo de defraudar; no por la falta de implicación, repito, sino por la falta de idioma. Pero no deja de tener su interés.

Las obras puramente virtuosísticas, o concebidas como tales, son la Fantasía de concierto sobre Carmen, Op.25 de Pablo de Sarasate, y una transcripción (de Fritz Kreisler) para piano y violín del último movimiento del segundo concierto para violín y orquesta de Paganini, "La Campanella". Obras correctamente tocadas, con todas las dificultades ahí, que no tienen el cuerpo de los "grandes" pero que son muy disfrutables.

Siguiendo con la literatura violinística "clásica" (europea) nos encontramos con el Vals-scherzo Op.34 de Tchaikovsky, muy sutil, y rubateado, con ese juego de staccato, muy bien conseguido. Las Danzas populares rumanas Sz.56 de Bartok cuentan aquí con una interpretación entregada, puramente idiomática, y con un dominio del virtuosismo, de los juegos melódicos, etc, de verdadero maestro, sería interesante saber cómo afrontaría Mourja la obra violínistica de envergadura del maestro húngaro.

Después ya nos vamos a otras obras, clásicas, y no tan clásicas de otras literaturas, por ejemplo de Frolov se nos ofrece Una pieza en el estilo de blues que nos recuerda "muy mucho" a las obras de Gerswhin, muy bien fraseada, pero sin conseguir ese "alma negra". De Manuel Ponce tocan una transcripción de Heifetz, que él mismo popularizó, de Estrellita, una melodía mexicana, a la que le falta aquí, esa implicación "latina". De Thomas Rajna, compositor, y pianista sudafricano para mí desconocido, nos interpretan una obra graciosísima titulada Tarántula con continuos contrastes percutidos entre el piano y el violín. Del mismo estilo es Banjo y violín una obra de William Kroll, en el que el violín a la vez que saca su sonido, intenta conseguir también el del banjo, en un scherzo muy simpático, completamente coordinados los dos intérpretes.

Gaus es una pianista, discreta, pero que en estas obras de "juegos" se implica concienzudamente.

Ya de menos interés, al menos para mí, son la obra del escocés Cyril Scout Lotus Land, demasiado elegíaca y dilatada, y Horo de Vladigerov, sobre temas búlgaros, pero es que tantas paráfrasis, y danzas, acaban cansando y una obra de Shchedrin Imitation d´Albeniz donde yo no escucho, o noto a Albéniz por ningún lado.

En resumen, un disco, con intérpretes entregados, jóvenes, y seguramente futuras promesas (a ver en qué acaba su carrera), que nos hacen un recorrido por obras conocidas, y no tan conocidas de la literatura violínistica, en gran parte de sus variantes. Un disco que se escucha con sumo gusto, que permite oír a algunos compositores poco interpretados.




REFERENCIAS:

"LE VIOLON VAGABOND". Diferentes obras y autores.
Violín: Graf Mourja. Piano: Natalia Gaus.
Harmonia Mundi HMC 901785.


Página web:
www.harmoniamundi.com