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Número 47º - Diciembre 2.003


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EL VIVALDI SACRO DE ALESSANDRINI 

Por Ignacio Deleyto Alcalá. Lee su Curriculum.


La magna Edición Vivaldi de Naïve tiene como punto de partida la Biblioteca Nacional de la Universidad de Turín con los alrededor de 450 manuscritos alojados en su interior. Bajo los auspicios del Instituto per i Beni Musicali de Piemonte dirigido por el musicólogo Alberto Basso, este ingente repertorio estará disponible al gran público mediante la grabación de la totalidad de los manuscritos, un patrimonio que incluye más de trescientas obras entre conciertos, piezas sacras y obras para la escena. Un total de más de 100 discos de aquí al 2015 de los que una decena están ya en la calle.

Las Vísperas para la Asunción tratan de recrear las celebraciones en Venecia en torno a una de las fiestas religiosas más importantes del calendario mariano. No se trata de una reconstrucción de un evento específico, más bien se busca reunir música compuesta por Vivaldi para las Vísperas, agruparla según el orden litúrgico y presentar un marco interpretativo coherente con lo que pudiera haber sonado en una iglesia de Venecia. Por ello las grandes piezas corales están interpretadas, algunas por primera vez, en versión para orquesta y coro dobles para lo cual Alessandrini ha tenido que buscar un compromiso entre lo que realmente escribió Vivaldi (algunas de las obras no fueron originalmente compuestas para coro doble) y lo que era la norma interpretativa en las iglesias venecianas de la época. El propio Alessandrini explica su proceder en el libreto dejando constancia de su profusa documentación en el tema.

En colaboración con el profesor Frédéric Delaméa, que también aporta unas descriptivas notas al libreto, Rinaldo Alessandrini nos ofrece un impresionante programa constituido por el Dixit Dominus RV594, el Laudate Pueri RV600, el Nisi Dominus RV608, una de las varias versiones del Magnificat, en este caso la RV 610a, el Salve Regina RV 616 además de un precioso motete para voz solista Ascendae laeta RV635, el salmo Laetatus sum RV607, el festivo responsorio Domine ad adiuvandum me festina RV593, varias antífonas y dos conciertos instrumentales, el Concierto para dos violines y dos órganos RV584 y el Concierto para violín y orquesta RV581. En conjunto, toda una fiesta vivaldiana como pocas veces se habrá reunido en un solo álbum. Hay que decir que Alessandrini no es el primero en ofrecernos una reconstrucción vivaldiana en torno a festividades religiosas. Aunque a menor escala Andrew Parrott (Virgin) realizó en los noventa un precioso disco que incluía además del Gloria y varios conciertos, el Laetatus sum y el Magnificat precedidos por el himno Ave Maria Stella y el Salve Regina, todo ella música compuesta para las Vísperas.

En los últimos tiempos hemos visto aparecer interesantes versiones de estas obras que definitivamente han despojado a la música sacra vivaldiana del adjetivo de terra ignota que algunos estudiosos le aplicaban hace tan sólo unas décadas. Quizá el mayor esfuerzo hasta ahora lo haya realizado Robert King para Hyperion con su importante y exhaustiva edición Vivaldi. King es por ello uno de los principales competidores de Alessandrini en este terreno aunque sus lecturas -procedentes de escuelas opuestas- son tan diferentes en carácter que es difícil establecer puntos en común. Más que rivales se las podría calificar de alternativas. Nosotros nos inclinaremos por el Vivaldi del italiano no sólo por su energía, carácter incisivo y atención al detalle sino por la elección de un sólido elenco vocal íntegramente italiano. Todo ello salpicado por una pasión desbordante hacia esta música y una reveladora comprensión del idioma vivaldiano que Robert King, con todos sus aciertos, queda irremisiblemente eclipsado. 

Dejaremos de lado el comentario sobre las obras -todas ellas de extraordinaria calidad- y glosaremos someramente la interpretación. El inicio del Dixit Dominus es exuberante, robusto y auténticamente contagioso, y resume idealmente el espíritu de las versiones de Alessandrini que también sabe aportar gravedad y profundidad cuando la ocasión lo requiere. Las sopranos Roberta Invernizzi y Gemma Bertagnolli revelan voces frescas, contrastadas y expresivas. El "De torrente" de Roberta Invernizzi es un mareo para los sentidos. Igual de impactante resulta Bertagnolli, virtuosismo y expresividad a raudales, en el a veces sobrenatural Laudate Pueri. El exultante "Virgam virtutis" del Dixit Dominus es un buen ejemplo para disfrutar de ambas sopranos en un mano a mano donde destacaremos su musicalidad e intencionalidad. Los cantantes masculinos no se quedan atrás, especialmente el tenor Gianluca Ferrarini de voz ágil, ligera y timbrada. Es justo mencionar también la contribución de la angelical voz de Anna Simboli en las antífonas.

Y qué podemos decir a estar alturas de la contralto Sara Mingardo, una voz de rara belleza, misteriosa y única, capaz de desvelar claroscuros en un solo golpe de voz. Hay que escuchar su "Cum dederit" del Nisi Dominus para creerlo. El Alessandrini más tenebrista hace que la marmórea y sombría voz surja como de las profundidades para quedar flotando en el aire en un suave y oscilante ir y venir. Lectura complementaria a la obsesiva de Daniels/Biondi (Virgin). 

El Concerto Italiano sabe sonar con dulzura y robustez al mismo tiempo y tiene multitud de ocasiones para demostrar su dominio del lenguaje vivaldiano y su buena forma con violinistas de primer orden como Antonio de Secondi, Francesca Vicari o Mauro Lopes Ferreira, algo que ya habíamos apuntado en su reciente versión de Las Cuatro Estaciones

En el debe apuntaremos que el coro a pesar de sonar generalmente empastado no está a la altura del brillante instrumento de Robert King y Alessandrini, por su parte, muestra alguno de sus habituales e irrefrenables accesos compulsivos de velocidad. Sin embargo, nada que empañe los extraordinarios resultados de la grabación en su conjunto. 

Ahora que se acerca el fin de año y es momento de repasar todos los discos que hemos ido comentando pacientemente desde estas páginas, podemos afirmar que estas Vísperas vivaldianas de Alessandrini es uno de los mejores que nos han llegado y por ello firme candidato a disco del año para este comentarista (junto al Giulio Cesare de Minkowski, la Griselda de Jacobs o La Bella Molinera de Goerne/Schneider). No lo duden, salgan a comprarlo y paguen lo que les pidan. Vivaldi se les revelará.


REFERENCIAS:

VESPRI PER L'ASSUNZIONE DI MARIA VERGINE (Reconstrucción de Fréderic Delaméa y Rinaldo Alessandrini). Domine ad adiuvandum me festina RV593, Ascende laeta RV635, Dixit Dominus RV594, Laudate Pueri RV600, Laetatus sum RV 607, Nisi Dominus RV608, Lauda Jerusalem RV609, Magnificat RV610a, Salve Regina RV616, Concerti Rv 584 & RV581. Gemma Bertagnolli, Roberta Invernizzi & Anna Simboli, sopranos. Sara Mingardo, contralto. Gianluca Ferrarini, tenor. Matteo Bellotto, barítono. Antonio De Secondi, violín prinicipal. Coro y orquesta del Concerto Italiano. Rinaldo Alessandrini, director. NAÏVE/OPUS 111. OP 30383. 2 CDs.

www.naiveclassique.com