Revista mensual de publicación en Internet
Número 23º - Diciembre 2.001


Secciones: 
Portada
Archivo
Editorial
Quiénes somos
Entrevistas
Artículos
Crítica discos
Bandas sonoras
Conciertos
El lector opina
Web del mes
Midi del mes 
Tablón anuncios
Suscribir
Buscar
 

Música Original versus Canciones Preexistentes

Por Carlos Infante.          

Evidentemente lo que voy a comentar seguidamente no será del agrado de los supuestos puristas, ni tampoco de los 'gurús' que en su ignorancia creen ser los únicos facultados para emitir opinión... Simplemente me limitaré a exponer sin entrar en profundidad la situación tal y como está, en una cuestión que siempre viene acompañado de polémica.

El término 'Banda Sonora' proviene de Original Motion Soundtrack, o lo que es lo mismo Banda Sonora Original de la Película, lo que quiere decir, para entendernos: el sonido que contiene un film. Ahí se incluyen diálogos, efectos sonoros, música preexistente y por supuesto la música original del film en cuestión.

Por algún extraño motivo se ha identificado Banda Sonora única y exclusivamente con la música original compuesta para la película, lo que se conoce como 'score'. No seré yo quien cuestione la valía y calidad de las composiciones cinematográficas, este siglo ha dado unas cuantas obras maestras, pero si soy yo quien defiende el uso adecuado de las canciones o cualquier composición preexistente.

El uso de canciones en una película tiene dos posibles justificaciones. En primer lugar de todos es sabido que nuestra vida, nuestra biografía, esta plagada de canciones o composiciones musicales que nos han acompañado en los distintos momentos y que de una u otra forma están unidas a una serie de acontecimientos. Las canciones, cronológicamente, son la banda sonora de nuestra vida.

Lógicamente las películas suelen reflejar momentos determinados que pueden ir perfectamente acompañados de una sucesión de canciones, que pueden complementar la narración muchísimo mejor que una composición específicamente creada para tal fin.

Un segundo uso radica en lo que significa cada canción, lo que permite acompañar la imagen con un contenido añadido que el espectador medio puede asimilar sin mayor dificultad. Si escuchamos TELL LAURA I LOVE HER, quien mas y quien menos saber perfectamente lo que está escuchando y lo que implica.

Un ejemplo de lo expuesto puede ser THE LAST PICTURE SHOW de Peter Bogdanovich donde no encontramos ni una nota original, y sí una sucesión de canciones grabadas entre 1951 y 1952 (tiempo en que se desarrolla el film) que se ajustan con perfección manifiesta al discurso que Bogdanovich nos ofrece.

Otro ejemplo lo podemos encontrar en TELMA & LOUISE donde pese al gran trabajo de Zimmer, ninguna composición podría igualar el momento en que suena LA BALADA DE LUCY JORDAN en aquella carretera a plena noche atravesando el cañón del Colorado.

Tercer y último ejemplo para no eternizarme: BADLANDS (Malas Tierras) y Malick logrando crear estilo y escuela sólo con el uso de la entonces desconocida MUSICA POETICA de Orff. ¿Alguién imagina una composición que exprese mejor el discurso de Malick? Me temo que no.

Claro que esto es la teoría y muchas veces las discográficas incluyen una sucesión de canciones sin orden ni concierto, buscando únicamente vender cuantos más ejemplares mejor. Es una práctica lícita, ya que se juegan su dinero, pero evidentemente no plausible.

También existe lo de 'Música Inspirada' que la verdad no he entendido nunca qué quiere decir. No se si se referirá al hecho de que las canciones o composiciones nacieron gracias a la inspiración aportada por la película a su autor o autores, no se si se refiere a que esas canciones inspiraron la creación de film... Lo que les digo: ni se a que se refiere, ni tampoco me interesa especialmente.

¿Todo lo expuesto quiere decir que considero inadecuada la música compuesta originalmente para el cine? En absoluto, nada más lejos de la realidad. De hecho la mitad, o más, de la música que escucho es originalmente compuesta para una película. Nombres como Erich Wolfgang Korngold, Max Steiner o más recientemente Thomas Newman (por citar tres) los considero como indiscutibles genios de la composición musical sin matices de género o época.

Lo único que he querido reseñar, destacar, invitarles a la reflexión es que la etiqueta bso no es sinónimo de calidad, que un 'score' es una parte de 'un todo', no un 'todo en sí mismo', y que como elemento dramatizador y narrativo una canción o una composición preexistente bien utilizada provoca un efecto mas intenso que un 'score'.

Por hoy nada más el próximo mes les comentaré algunas cosas sobre una de las bandas sonoras mas conocidas, populares y vendidas de la historia del cine. Por supuesto nos referimos a la composición de James Horner para TITANIC. Por ahora tan sólo desearles unas muy Felices Navidades y lo mejor para el Nuevo Año que empieza. Hasta el próximo mes.